domingo, 1 de agosto de 2010

El Deseo

¡Qué estúpido de mi parte
decidir abandonarle!
Quería estar solo y sólo
conmigo he de quedarme

Si estar conmigo nadie quiere,
Nadie está y nadie me hiere.

Con el pecho bien cerrado,
sin que nadie por él se asome
ya no hay bestia que se acerque
ya no hay bestia que me asombre.

De lo que tienen entre las piernas
no hay nada que yo no tenga.

¡NO!
¡YA NO!
¡YA NO QUIERO DESEARLES!
¡NO!
¡YA NO!

Porque desde que conozco el deseo,
todo lo que hago es aullar y lamentarme
y si ya nadie me desea,
yo ya no deseo a nadie...

Encuentro cualquier otro cuerpo,
y cualquier otro rostro, sin significante.

Es insignificante.

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