Celebremos;
el trote incansable
del viento,
que es caballo,
y del jinete,
que es tiempo.
Que rozan nuestras caras,
no haciéndonos más grandes,
pero más viejos.
Celebremos;
que las manzanas
caen del cielo maduras,
más bellas lucen verdes,
pero su carne es
tan agria como dura.
Bebamos del ligero jugo
de los días de la vid;
tibios y añejos.
Celebremos;
que ahora conocemos
las fronteras
de nuestro tiempo
y nuestros "siempres"
Nuestro el tiempo,
nuestro siempre.
Cólera e impaciencia
erosionadas (naturalmente)
por la espera.
Celebremos
la falsa inquietud
de lo interminable
y la dulzura
de nuestros cuerpos,
finitos e impermeables.
Cada día la piel más arrugada,
el alma más gruesa,
más educada.
Celebremos el susurro,
del segundero sordo
y el minutero mudo.
Un canto místico a oír:
El día que nacimos,
y en el que vamos a morir.
El día que estamos vivos
y juntos....
...celebremos...
Celebremos
por el esplendor de ésta
y muchas otras noches;
que el sonido de las copas
reverbere siempre
en las sílabas
de nuestros nombres.
el trote incansable
del viento,
que es caballo,
y del jinete,
que es tiempo.
Que rozan nuestras caras,
no haciéndonos más grandes,
pero más viejos.
Celebremos;
que las manzanas
caen del cielo maduras,
más bellas lucen verdes,
pero su carne es
tan agria como dura.
Bebamos del ligero jugo
de los días de la vid;
tibios y añejos.
Celebremos;
que ahora conocemos
las fronteras
de nuestro tiempo
y nuestros "siempres"
Nuestro el tiempo,
nuestro siempre.
Cólera e impaciencia
erosionadas (naturalmente)
por la espera.
Celebremos
la falsa inquietud
de lo interminable
y la dulzura
de nuestros cuerpos,
finitos e impermeables.
Cada día la piel más arrugada,
el alma más gruesa,
más educada.
Celebremos el susurro,
del segundero sordo
y el minutero mudo.
Un canto místico a oír:
El día que nacimos,
y en el que vamos a morir.
El día que estamos vivos
y juntos....
...celebremos...
Celebremos
por el esplendor de ésta
y muchas otras noches;
que el sonido de las copas
reverbere siempre
en las sílabas
de nuestros nombres.