De castigo se nos lanza al mar,
Se nos abandona en el mar.
En islotes que son casas,
En almas que son jaulas.
Amargas góndolas
son camas de hospital.
Por aquí
nadaba el ángel preservador
Y hoy no se robó un niño,
Ni un viejo sintió su cobijo.
Desnutrida
ave de rapiña
brinca y saliva
por azules mejillas
Desnutrida
invoca a un diablo
de venenos claros
de vientre como árbol
Y en la noche de la infección
fue gotícula impune. Fume y
fume y fume inocuo carbón.
Y esta misma ave fue en una iglesia
la más roja blasfemia.
Y esta misma ave fue la advertencia
de pus en el pulmón.
Tan virulenta
Tan virulenta.
Tan virulenta.
Es epidemia
de cenizas, hambruna
y de languidez.
Y en la noche de la perversión
fue curva de nube. Sube y
Sube y sube sin dirección.
Y esta otra ave reparte con violencia
el fruto de la miseria.
Y esta otra ave es furia y anestesia
Hediondez en el pulmón.
Tan virulenta
Tan virulenta
Tan virulenta.
Tan virulenta
Tan virulenta
Tan virulenta.
Nadie vio una carabela naufragar
Nadie vio la ola venir
Nadie vio al demonio despertar.
Nos tomamos de las manos
Y empezamos a cantar
como campanas de catedral.
Por aquí
Paseó el ángel exterminador
No dejó un caracol vivo,
No perdonó ni a uno de sus hijos.
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