I
Ya saldrá el sol como de milagro
Para secar el moho en nuestros cráneos
Ya saldrá el sol como año tras año.
Bautismo de luz para todo el rebaño.
II
Tuve otro sueño
de inmunidad.
Otro, donde se picaron
mis pasos
del horror de los patios
vacíos de niños tristes,
de perros y de hombres descalzos.
III
El aislamiento es un espejo,
es el destello de un crimen,
es la espuma del tiempo.
Y el tiempo es el vidrio
que nos recorre la sangre,
es ácido en la cara
que se enciende al tocar el aire,
este ajeno aire.
Pero a decir verdad,
es de verdad
que palpitan las mañanas
y las tardes enegrecidas
se parecen tanto
entre ellas mismas.
De vez en vez
un halcón viene a morir a mi ventana
con la fragilidad de un pez
con la frugalidad de una garganta cerrada.
Nos atavian laureolas,
pétalos de la corona
de un mesías que agoniza
en el salón de su casona,
repite el Día del Juicio
a cada día, a cada hora.
Primavera de tanta fiebre
Y tanto sudor.
Estupor
de las calles que extrañan
a las damas borrachas,
que entonaban
a las tres de la mañana
la última canción.