Porque hay almas que ya vienen,
desgarradas de nacimiento,
que saborean la amargura
desde el cuajo materno.
Porque hay cuerpos llenos de amor,
pero tan vacíos de belleza.
Porque hoy, sé con certeza
que ambos se me negaron a mi.
Por eso escribo.
Porque hay padres sin memoria
y amantes sin ganas de servir.
Porque cuando les pregunto
¿Cómo podría ser feliz?
Nadie me dice.
Por eso escribo.
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