Carbón me ofrece su mano derecha,
Carbón, oscuro y tibio, como su presencia.
Carbón, para enardecer su abstinencia.
Carbón para darle aroma a mi penitencia.
De su mano izquierda, un trozo de tiza,
tan blanca, tan poco pura, como su sonrisa.
Tiza, para que siga los caminos que pisa.
Tiza para iluminar la negrura de mis cenizas.
Es el Sótano de Barro, es la Sierra Madre,
Es Cristo de porcelana, es mortero de carne.
Tiza o carbón ¡qué paisaje tan escarbado!
Yo le ofrecí de ambas, mis manos,
que siguen incrustadas de cuarzos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario