Algunos nombres son tan veloces,
vuelan del manzano
al palmar.
Y algunos nombres agitan las voces
como el viento agita
la sed y el mar.
Bajo el velo impermeable
de esta noche de aserrín
deseo tanto pronunciar
el tuyo, que suena
igualito a un manglar.
Y correrá mi insomnio virgen
por tus ojos de trigo y algodón,
despertará tu pecho de jazmines
y el triunfo será embriagador.
Algunos nombres son tan violentos
y algunos nombres son olas.
Algunos nombres son húmedos templos,
y algunos son vivas gotas.
Más las tres sílabas del tuyo
son todos los ríos,
todos los siglos,
y una perla incapaz.
Algunos nombres son gritos de Dios
y algunos nombres son vicios.
Algunos nombres son cera y alcohol
y unos son mudos edificios
Y en este sueño indomable
Tu joven nombre me ha condenado
A tenerme aquí de pie
Por siempre enamorado.
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