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Desperté un día de septiembre
En las fauces de otro continente
Muelas tan negras, vi.
Lenguas negras, oí.
Saliva negra, vi.
Tokio es un Minotauro.
Tokio es un gato pardo
mutilado por la uña del dragón.
Tokio es un joven serio,
menudo, pero un misterio.
Tokyo es deshuesadero.
Un arrecife de luces neón.
Me acaricia con marea de sal,
Y un sexo de marfil.
Pum! Pum! Pum!
Siento su corazón de malaquita,
liviano como Haiku palpita,
Como himno de ángeles
y de cuarenta y siete árboles.
Y escucho a la hierba crecer,
Escucho al ladrillo ceder
su perenne memoria nuclear.
Veo a Hiroshima despierta,
a toda hora dispuesta
a mostrarme sus noches sedientas
De este espeso gas neón.
Alguien anuncia la última ronda
Y vamos a dormir.
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